lunes, 10 de octubre de 2011

Volvió, volví, volvimos. Y con esto no hablo de una relación, sino de una amistad, y sí, la amistad entre el hombre y la mujer si existe. Yo tengo una, que no es ni muy larga, ni tampoco corta, tiene un tiempo medio, y hubo una pelea, palabras mas palabras menos, se rompió lo que “teníamos” à una amistad que hasta el momento, era linda, buena. ß Nos distanciamos, pero cuando hablo de distancia, hablo de una distancia, literalmente, no nos podíamos ver, y se perdía, eso que teníamos de todos los días estar juntos en el colegio. Porque te cambiaste de colegio. Sentía que algo no estaba bien, que algo íbamos a perder. Dicho y hecho, sentía que te estaba perdiendo, que ya no éramos los mejores amigos, que vos estabas aforrándote a otra persona, que no era yo. En ese momento, me entere de cosas que hubiera sido mejor no enterarse, pero bueno, me enteré, y fue algo malo, que no me gustó, y en ese momento, se termino de caer lo poco que teníamos. Me enojé, me enojaron mucho las cosas que dijiste, pero era algo que no te podía hacer saber, porque no quería perder otra amistad más, no quería sentir ese dolor doblemente, o quizás, triplemente. Porque decirte que pasaba, implicaba perder dos o tres amistades, que no estaba preparada a perder, no lo necesitaba, no era lo que yo quería. No quería hablarte, porque no quería tratarte mal, y cuando me hablabas, se me hacía inevitable tratarte cortada, contestarte mal, y sin ganas. Empecé a extrañarte, a necesitar tus chistes, tus abrazos, tus palabras boludas, a vos, básicamente, extrañaba estar con vos. Extrañaba ir a algún lugar y estar todo el día junto, vos hablándome de chicas, y yo cagandote a pedos, esas cosas necesitaba. Pero mi orgullo me impedía que esas cosas volvieran, porque, era pensar que quería estar con vos, e inmediatamente, pensar en las palabras que dijiste. No, no podía perdonarte todavía, no quería.

Llego el día que me decidí perdonarte, te empecé a hablar, y vos pensabas que seguía estando todo mal. Yo te decía que estaba todo bien, y seguimos charlando, pero empezases a estar cortado vos con migo, y me empecé a asustar, dije, “me mande la cagada del año” por mis caprichos y mi orgullo, te iba a perder definitivamente. Me preocupé, sentía miedo, pero al día siguiente, me hablaste, me diste la tranquilidad de saber que estaba todo bien, de que no estabas enojado. Ahora esta todo como antes, me abrasas, me agarras de la mano, estamos juntos de nuevo, y estoy relajada, podría decirse feliz. Ayer fue mi cumpleaños, y estabas ahí, demostrando que volvimos a ser los mejores amigos, y aunque todavía tengo esa inseguridad de perderte, o de ser reemplazada por otra, se que me queres, y sabes que te amo. Ojala que nuestra amistad no se termine jamás, te amo con mí ser. Estas cosas no te las puedo decir en la cara, ya que seria empezar la pelea de nuevo, y no quiero eso, ni perderte a vos, ni a otras amistades, pero me descargo acá, esperando a que nada salga mal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario