A veces te extraño tanto. Como hoy, miré mi celular y vi una nota tuya, que me escribiste, corta, pero directa, decías que me amabas. Siento que me mentías, que me boludeabas, va, lo sigo sintiendo, pero aun así, te extraño, extraño estar con vos, charlar, que me cuentes todas las boludeces que hacías, a todas las personas que molestabas, entrar a mi Facebook, y lo primero que hacia era fijarme si estabas conectado para hablarte, o que vos seas el primero en hablarme. Todas esas cosas extraño, y me da bronca, todo me da bronca, que se halla terminado tan rápido, que seas tan histérico, que yo sea tan orgullosa, que siento que me mentiste toda tu vida y que yo me lo halla creído siempre. Vos me das bronca.
También me da bronca, no saber a quien contarle esto, querer sacarme todo de adentro, todos los putos problemas que me traes y no saber con quien descargarme. Porque mis amigas son tus amigas y te lo contarían. Porque los que no te conoces, se aburrirían escuchando la historia, o no sabrían como aconsejarme.
Y por esa razón estoy acá, escribiéndolo todo, esperando a que me hables y me digas algo. A que cuado nos crucemos por lo menos me saludes y no me ignores de la forma en la que me ignoras, que cuando te vea me mires, y no me esquivez con la mirada como habitualmente soles hacer. Esperando cosas que se que no van a suceder, ya que se tratan de vos y tu jodida forma de ser.